U1: Textos

 

Texto 1: El cambio climático necesita nuevas metáforas

El cambio climático necesita nuevas metáforas

“Aunque resulten efectivas para capturar la atención del público y crear imágenes concretas, imaginar el cambio climático a partir de metonimias como “calentamiento global” desvía la atención de su ubicuidad y de su carácter humano y social.”

por María Lucía Vidart-Delgado

Los incendios forestales en California evocan imágenes apocalípticas: montañas en llamas, animales huyendo, tornados de fuego, familias que lo pierden todo. Esta temporada ha sido la más destructiva registrada, y los científicos aseguran que el aumento de la temperatura global ha creado condiciones para que estos eventos sean más frecuentes. Pero el incremento de la temperatura también tiene consecuencias menos visibles e igualmente peligrosas, difíciles de comunicar.

Desde el nacimiento de la ciencia moderna, las metáforas han sido fundamentales para explicar fenómenos imperceptibles y motivar la acción. Ejemplos célebres son la “primavera silenciosa” de Rachel Carson o el “agujero de la capa de ozono”. Sin embargo, el cambio climático carece de una metáfora efectiva.

El cambio climático no es un fenómeno único: se manifiesta en el aumento de la temperatura, la reducción del hielo ártico, el aumento del nivel del mar o los climas extremos. Afecta regiones y poblaciones de maneras distintas y con lentitud, lo que lo hace invisible para quienes no lo sufren directamente. Los negacionistas se aprovechan de ello para sembrar confusión.

En lugar de metáforas, su comunicación ha recurrido a metonimias, como “calentamiento global”, que enfatizan aspectos parciales del fenómeno. Aunque el término es más intuitivo y genera urgencia, también simplifica en exceso. A diferencia de “cambio climático”, que es abstracto, “calentamiento global” apela a experiencias corporales como el calor o la fiebre, pero oculta la dimensión social y desigual de sus efectos.

Como observa Alex Nading, esta metáfora presenta la Tierra calentándose como un todo y esconde los impactos diferenciados. Nading menciona a los cortadores de caña en Nicaragua que sufren enfermedades renales crónicas por la exposición al calor extremo. Estos casos reflejan lo que señala el Fondo Monetario Internacional: los países más pobres serán los más afectados, mientras algunos más ricos podrían beneficiarse.

Las pensadoras del feminismo negro han propuesto una justicia ambiental basada en la experiencia del cuerpo y la interseccionalidad, mostrando cómo las mujeres negras enfrentan simultáneamente violencias de género, raza, clase y medioambiente. Su lucha por sanar sus cuerpos equivale a desmontar sistemas injustos que afectan a muchos otros.

Desde esta perspectiva, los riñones enfermos de los cortadores de caña simbolizan la violencia ambiental, la explotación laboral, la falta de acceso a salud y el abandono estatal. Curarlos requiere justicia social y ambiental.

No basta con hablar del cambio climático desde sus consecuencias más espectaculares ni reducirlo a sensaciones térmicas. Hay que pensarlo desde las experiencias cotidianas de quienes lo padecen: como lesión, daño, herida o pérdida. Estas metáforas del perjuicio capturan mejor la violencia y la injusticia de sus impactos.

Texto 1: Comprensión lectora